Todos los días es un vaivén.
Hay gente que llega para quedarse,
hay gente que se va para nunca más regresar,
hay gente que viene pero se quiere volver,
hay gente que se va pero quiere quedarse.
Las despedidas siempre tienen su sabor amargo,
hay gente que duele decir adiós
hay gente que es mejor que le digamos adiós
hay gente que despedimos sin decir adiós
hay gente que despedimos con un gran abrazo
pero en fin, tisteza siempre hay.
Hay gente que ríe otras que lloran en su despedida
pero en el tren que llegan es en el mismo en el que parten.
Y la plataforma de esta estación, donde llegan y parten trenes, es la vida.